Archivo del blog
- noviembre 2009 (1)
- enero 2010 (5)
- febrero 2010 (4)
- marzo 2010 (16)
- abril 2010 (1)
- mayo 2010 (39)
- octubre 2010 (7)
- noviembre 2010 (18)
- enero 2011 (3)
- febrero 2011 (5)
- abril 2011 (1)
- mayo 2011 (1)
- julio 2011 (1)
- agosto 2011 (2)
- septiembre 2011 (3)
- noviembre 2011 (1)
- diciembre 2011 (14)
- enero 2012 (4)
- marzo 2012 (5)
- abril 2012 (1)
- junio 2012 (1)
- julio 2012 (4)
- agosto 2012 (1)
- septiembre 2012 (2)
- diciembre 2012 (2)
- septiembre 2013 (1)
- octubre 2013 (5)
- octubre 2014 (2)
- febrero 2015 (2)
- marzo 2015 (26)
- abril 2015 (13)
- mayo 2015 (2)
- octubre 2015 (1)
- febrero 2016 (1)
- abril 2019 (2)
- agosto 2020 (2)
14.11.10
5.11.10
deseos y satelites
Todos tuvimos, al mismo tiempo, las mismas horas. Algunas las pasamos acostados, otras de pie, otras soñando, algunas besando.
Pero todos tuvimos las mismas horas.
Escribiendo, pintando, abajo o arriba del escenario, sobrios, tristes, adversos, cansados, mintiendonos tal vez.
Las mismas servilletas en distintas mesa donde escribir o pensar o dejar la birome en el borde y mirar al que tenemos en frente.
Deseos parecidos que rebotan en satélites que no vemos y bajan en forma de canción, de cuadro, de objeto, de texto o de nada.
O se quedan allí, colgados, como esperando, hasta que alguien hace suya la canción y la vuelve a bajar.
Aquello de que como la música, nada nos pertenece.
Pero todo a la vez parece tan nuestro...viste? Como el agua de un río cercano que nuestras manos quisieran retener. Pero no. El agua vuelve inexorablemente a su intima y húmeda libertad.
¿Y nosotros? ¿Que hay de esas gotas de tiempo que nos toca vivir? Queremos tirarnos al río, volver a salir, mirar el cielo y bebernos el agua. Pero la corriente nos lleva y nos lleva.
Intimamente sabemos que hoy si pero mañana no.
Pero todos tuvimos las mismas horas.
Escribiendo, pintando, abajo o arriba del escenario, sobrios, tristes, adversos, cansados, mintiendonos tal vez.
Las mismas servilletas en distintas mesa donde escribir o pensar o dejar la birome en el borde y mirar al que tenemos en frente.
Deseos parecidos que rebotan en satélites que no vemos y bajan en forma de canción, de cuadro, de objeto, de texto o de nada.
O se quedan allí, colgados, como esperando, hasta que alguien hace suya la canción y la vuelve a bajar.
Aquello de que como la música, nada nos pertenece.
Pero todo a la vez parece tan nuestro...viste? Como el agua de un río cercano que nuestras manos quisieran retener. Pero no. El agua vuelve inexorablemente a su intima y húmeda libertad.
¿Y nosotros? ¿Que hay de esas gotas de tiempo que nos toca vivir? Queremos tirarnos al río, volver a salir, mirar el cielo y bebernos el agua. Pero la corriente nos lleva y nos lleva.
Intimamente sabemos que hoy si pero mañana no.
chance
¿Quien te dio una oportunidad sincera, una chance elegante, una mirada desierta de intenciones, una mano sin juicio?
¿Quien te dio ese guiño divino para salvarte en una noche cualquiera?
¿Quien te dio ese guiño divino para salvarte en una noche cualquiera?
otros mas
Ya llegan, ya están acá.
La misma linea azul que los trajo nos trajo aquella vez.
Centímetros cuadrados de piel y algo en ella que expresa su fresco presente y nuestro largo pasado.
No podemos evitar lo que ya vivimos.
Podemos seguir yendo a bailar, el bondi sigue parando en Araoz y Santa Fé. Lo sé.
Y con suerte todavía la noche nos guarde un lugar.
Pero el tiempo nos quiere y nos recuerda.
¿Bajas aca?
La misma linea azul que los trajo nos trajo aquella vez.
Centímetros cuadrados de piel y algo en ella que expresa su fresco presente y nuestro largo pasado.
No podemos evitar lo que ya vivimos.
Podemos seguir yendo a bailar, el bondi sigue parando en Araoz y Santa Fé. Lo sé.
Y con suerte todavía la noche nos guarde un lugar.
Pero el tiempo nos quiere y nos recuerda.
¿Bajas aca?
4.11.10
podia seguir pero algo me dijo: basta
Si, tengo que hacerlo, ahora, agotar el verbo y que vivir sea apenas cinco letras, tímidos tiznes negros en un universo enorme y sin sombra.
¿Pero que digo, si solo tengo que escribir? Si solo con pensarte te estoy llamando, esa puerta que se abre en mi memoria y se parece a todas las puertas del mundo, a las mujeres que se sientan atrás, al perfume de los cines vacíos y de las peluquerías llenas.
Si solo tengo que razonar un minuto para darme cuenta que aunque quisiera, aunque quisieras, solo se puede volar a un lugar y en un avión a la vez y que donde te lleve, sera dejar el lugar donde estabas, la cama que conocías, el perro que te olisqueaba diciéndote: "si, sos vos, y solo por eso, te quiero".
Pero igual dudamos, a cada instante, de que no sea así, hoy, ahora.
Que todos los autos y los besos y las series que pasamos mirando en alfombras gastadas de inconsciente felicidad, que todo lo que no escribió Borges en aquella biblioteca eterna, que todas las cartas que no recibimos de un amigo de afuera, que todo eso, solo por serlo, el todo no fuera.
Porque si no es así, ahora, con una mente que escucha e imagina una bocina de barco nocturno que no cesa -¡y eso que escribo desde córdoba y callao!-, si no es así, toda la baba de un caracol insistente que trepa, todas las campanadas que suenan, ¿no lo hacen a las mismas horas nocturnas de Oriente?
¿Y que mas te puedo contar? -le dice el tiempo al espacio, ese dios idiota que prefiere hacer la cola de las nueve de la mañana antes que pasar un poco de hambre tirado en la cama recordando mujeres y mejores esquinas.
Si, vos, me digo, pequeño tizón de carne, vanidoso punto de calor en la caldera universal del tiempo, a vos te hablo. Dale, salí de tu casa, o quedate, pero no creas que tocar una puerta no es tocar todas, que la bocina de un barco es la misma en todos los hemisferios, que todos los libros caben abajo de tu cama, y lo mismo pasa con una mujer, con tu perro, con el kioskero de la esquina que te da el diario, que le da el diario al guardaespaldas de Madonna antes de salir a correr.
¿No sera que nos da miedo pensar que aquí, noche, cuarto, hotel, cama, bocina, perro, es bastante similar a New York, gran manzana, kiosko, newspaper, give me, dolar, dog, dueño?
¿que cambia si estando allá no podemos oler los jazmines de Colegiales, si estando acá no podemos tirarnos en el green del central park?
¿Cuando aprenderemos a vivirlo todo, solo esperando lo que nos brinde el tiempo?
aguafuerte robado al andar cotidiano
Los porteros-cien barrios
los perros buscando sus colas en otros
giros de cabezas a derecha e izquierda
indiferencia al trajín cotidiano que nos-les pasa por delante
mucamas y señoras de ayer en el ceda el paso,
...me llamaste?
un viejo marinero español que nos mira como a tontos, como a tigres encerrados por algun tonto que ya olvidamos quien fue,
miranos, mirate, esas proas serias de la propiedad horizontal,
esa ansiedad barata de cordón y vereda,
ese algo que no cesa y esa vida que se entrega a lo que nunca llega.
los perros buscando sus colas en otros
giros de cabezas a derecha e izquierda
indiferencia al trajín cotidiano que nos-les pasa por delante
mucamas y señoras de ayer en el ceda el paso,
...me llamaste?
un viejo marinero español que nos mira como a tontos, como a tigres encerrados por algun tonto que ya olvidamos quien fue,
miranos, mirate, esas proas serias de la propiedad horizontal,
esa ansiedad barata de cordón y vereda,
ese algo que no cesa y esa vida que se entrega a lo que nunca llega.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)